Manejo de Pesquerías, Acuicultura y un Futuro Bajo en Deforestación para el Amazonas: Manifiesto de un consumidor de pescado


Los bosques inundables del Amazonas, también llamados várzeas, cuentan con recursos pesqueros muy abundantes y diversos que han sido sustento de las poblaciones del Amazonas desde hace milenios. Las poblaciones tradicionales han desarrollado modelos de manejo comunitarios exitosos. Sin embargo, estos esquemas están siendo abandonados, pues los tomadores de decisiones han preferido sistemas de acuicultura con estanques y jaulas como una forma “moderna” de producción de proteína saludable y de menor impacto ambiental. La acuicultura tiene un enorme potencial en el Amazonas como una estrategia para la producción de proteína animal de alta calidad que reduce el impacto en el bosque amazónico. Sin embargo, es un error considerarlo un sustituto de las pesquerías silvestres. En muchos casos, el pescado silvestre tiene mejor sabor, es más saludable y contribuye a la conservación de los humedales. Los sistemas de acuicultura y pesquerías sustentables de bosques inundables pueden ser elementos complementarios de una estrategia de producción de proteína baja en carbono. Así, es posible contribuir a reducir los impactos de la producción de carne de res en los bosques amazónicos y a la conservación del hábitat y biodiversidad de las várzeas, además de incrementar la producción pesquera silvestre y por acuacultura, el empleo y los ingresos.

En las últimas décadas, la acuicultura ha crecido rápidamente y muchas de las pesquerías de captura del mundo han alcanzado su rendimiento máximo sostenible o han sido seriamente sobreexplotadas. La situación es particularmente grave en el caso de las pesquerías continentales pues, además de la sobreexplotación, son afectadas por la degradación del hábitat. Aunque la acuicultura tiene la capacidad de compensar la disminución de las pesquerías de captura y de ofrecer una alternativa a la carne de res con el objetivo de reducir la presión sobre los bosques tropicales, es importante considerar los impactos sociales y ambientales que éstas podrían tener en los humedales.

En el Amazonas brasileño hay un creciente interés en desarrollar la acuacultura. Sin embargo, las pesquerías silvestres aún se encuentran en un estado razonable, por lo que podrían recuperarse rápidamente si se implementa un sistema de manejo efectivo. En parte, la salud de los recursos pesqueros del Amazonas se debe a las políticas de co-manejo que desarrollaron los movimientos comunitarios en la década de los 80. Estos movimientos tenían el objetivo de proteger los recursos pesqueros locales y expandir la pesca comercial. El llamado “movimiento de preservación de lagos” presionó al gobierno para desarrollar políticas formales de co-manejo para las pesquerías de bosques inundables que incorporaran acuerdos preexistentes de pesquerías comunitarias. La política de co-manejo resultante determinó que las instituciones de gobierno reconocerían formalmente y empoderarían a las comunidades en el manejo de las pesquerías locales. Tras la implementación de las políticas de co-manejo, se reconocieron formalmente los derechos de las comunidades a su territorio y recursos. Durante el mismo periodo, investigadores y expertos en pesquerías del Instituto de Mamirauá (Instituto de Desenvolvimento Sustentável Mamirauá) desarrolló un sistema muy exitoso de manejo para la captura del icónico pirarucu o paiche, conocido como el “bacalao del Amazonas” por su papel histórico en el comercio regional. Este sistema de manejo se ha expandido a toda la región del Amazonas; actualmente las políticas de manejo del piraricu de diversos estados del Amazonas están basados en este sistema.

A pesar del manejo exitoso de las pesquerías, los tomadores de decisiones prefieren la modernización de las pesquerías como una transición de la explotación de pesquerías hacia la producción de variedades domesticadas. En este caso, la “modernización” de las pesquerías no implica pesquerías de pequeña escala manejadas de forma sustentable, sino la transición de la “extracción irracional e ineficiente” de peces silvestres hacia la producción “racional y eficiente” de variedades domésticas. Esta visión es resultado de la reciente reestructuración del sector pesquero del gobierno de Brasil. El Ministerio de Pesca y Acuicultura fue eliminado y sus funciones fueron transferidas a la Secretaría del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Suministro (MAPA), institución cuyos intereses están alineados con la agroindustria y con el desarrollo de la acuicultura comercial. Actualmente no hay una política federal funcional para el manejo de los recursos pesqueros del Amazonas y el pirarucu que se vende en las tiendas Whole Foods proviene de sistemas de acuacultura, no de pesquerías de manejo sustentable.

Con el abandono de los esfuerzos federales en la pesca, así como la falta de capacidad de implementación de la ley a nivel estatal, existen pocos incentivos para evitar la sobreexplotación de las pesquerías del Amazonas. Además, este problema podría ser exacerbado por el cambio climático. Por ejemplo, la intensa explotación de las poblaciones de peces vulnerables durante la sequía extrema que fue resultado de El Niño en el 2015-16 es un recordatorio de la rapidez con la que las pesquerías podrían ser agotadas bajo un escenario de eventos meteorológicos extremos combinado con el manejo inadecuado de las pesquerías. El agotamiento de los recursos pesqueros de las várzeas sería una amenaza a la principal fuente de recursos y seguridad alimentaria de gran parte de las poblaciones indígenas y tradicionales de las várzeas amazónicas y los ríos adyacentes. Lo anterior es lamentable, pues las comunidades de los bosques inundables y los pescadores de pequeña escala son el principal grupo de actores con interés y compromiso con el manejo de las pesquerías de várzeas y con la conservación del hábitat y la biodiversidad acuática.

A diferencia de lo que ocurre en las zonas altas en donde la acuicultura puede separarse del sistema acuático, el desarrollo de la acuicultura en los humedales es más complicada. En muchas ocasiones compite con las pesquerías por el hábitat de las zonas inundables y el hábitat ribereño, los cuales son una alternativa de bajo costo para tener acceso a una fuente de agua para la producción de peces y limpiar residuos. El desarrollo de acuicultura de gran escala podría transformar las várzeas en mosaicos de zanjas, tanques de peces y tierra de riego. Estos cambios podrían alterar los vínculos entre los hábitats inundables y el río, esenciales para la productividad e integridad ecológica del sistema acuático amazónico. La biodiversidad acuática del Amazonas aún se encuentra razonablemente intacta, sin embargo, esta situación podría cambiar rápidamente con la expansión de la acuicultura comercial en la zona inundable del Amazonas.

El punto central es que, con la implementación de las políticas adecuadas, no tendríamos que elegir entre las pesquerías manejadas sustentablemente y la acuacultura. Una estrategia de producción de proteína baja en carbono puede apoyar el desarrollo de ambos. En ese caso, la acuicultura se centraría en las zonas altas y las pesquerías en las zonas inundables. La iniciativa de pesca y acuicultura adoptada por Acre, la cual incluye políticas de co-manejo para las pesquerías silvestres y regulaciones específicas para el aprovechamiento de piracuru, además del desarrollo de acuicultura en diversas escalas, podría representar un modelo para este enfoque integrado.

Ante todo, el enfoque integral depende de la aplicación efectiva de las regulaciones de manejo sobre las pesquerías. Además, requiere de un cambio de visión. Más que asumir que la acuicultura es el producto final del desarrollo de las pesquerías, las políticas deben buscar la modernización de los sistemas locales de pesca, desarrollando su capacidad de manejo de pesquerías y no solamente la extracción de peces. A diferencia de la ganadería y la acuacultura, la productividad y diversidad de las pesquerías de las zonas inundables del Amazonas dependen del estado de conservación de las várzeas, bosques y pastizales. Las pesquerías sustentables representan la base de una estrategia de proteína baja en carbono, la cual promueve el crecimiento de los bosques de várzeas y no solamente la reducción de la deforestación. Las comunidades que habitan en las várzeas son el grupo de actores que tienen la capacidad de lograr este objetivo.

La clave para la estrategia de proteína baja en carbono es el diseño de políticas de pesca y acuicultura que toman en cuenta el desarrollo de la acuicultura de Brasil para impulsar el desarrollo de pesquerías locales modernas, integradas a través de industrias regionales y mayoristas con los mercados nacionales e internacionales de pescado del amazonas de alta calidad. Si las políticas son exitosas, la producción y exportación de peces cultivados y alimentados con soya harán posible encontrar peces silvestres de mejor sabor que se alimentan de frutas y semillas de los bosques de várzeas en restaurantes y mercados de todo el mundo. Creemos que es posible conservar nuestros peces y comerlos también.

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