Diez maneras para que el próximo presidente estadounidense lidere el clima y los bosques


Por Jonah Busch, PhD, Jefe Economista, EII;
y Daniel Nepstad, Director Ejecutivo y Científico Principal, EII

White House

El presidente que los electores estadounidenses elijan en 2020 debe enfrentar el desafío del cambio climático. Teniendo en cuenta lo que está en juego, desde el aumento del nivel de los mares hasta la sequía de diversas ciudades, los incendios en granjas y los hogares y medios de vida que se ven amenazados, ella o él tendrá la capacidad de dejar un gran legado. Y mientras que Estados Unidos puede y debe hacer más para combatir el cambio climático en casa, también hay mucho más que puede hacer a nivel internacional.

En la actualidad, los bosques tropicales son una de las mayores oportunidades para el clima del planeta. La protección y restauración de los bosques tropicales ofrece hasta un tercio de las reducciones de gases de efecto invernadero a corto plazo necesarias para estabilizar el clima. Ayuda a prevenir la extinción de millones de especies de animales y plantas amenazadas por la pérdida de hábitat y el cambio climático. Además, beneficia a los pueblos indígenas y otras comunidades rurales que dependen de los bosques. Los bosques tropicales también ayudan a mantener los patrones climáticos intercontinentales que facilitan la agricultura en los Estados Unidos y en otros lugares.

Aquí hay 10 formas en las que el próximo presidente puede liderar el cambio climático y los bosques tropicales.

1. Dar un buen ejemplo reduciendo rápidamente las emisiones de todos los sectores internamente. Cuando América lidera, otras naciones actúan. Cuando Estados Unidos se demora y se niega, otros países también tienen una excusa para hacerlo. Los Estados Unidos ya están reduciendo las emisiones al hacer la transición hacia una energía más limpia. El próximo presidente debe acelerar la descarbonización de la economía estadounidense en todos los sectores, incluida la energía con cero emisiones de carbono, el transporte eléctrico, los edificios energéticamente eficientes, la agricultura climáticamente inteligente y los bosques en crecimiento.

2. Permanecer en el Acuerdo Climático de París. El cambio climático es un problema global que requiere soluciones globales. La cooperación internacional a través del Acuerdo Climático de París ayuda a impulsar la acción climática en países fuera de nuestras fronteras, que juntos producen un 84% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Estados Unidos debe intensificar su compromiso internacional con el clima y ejercer la diplomacia internacional para alentar a otros países a hacer lo mismo.

3. Reabastecer el Fondo Verde para el Clima y la asistencia climática bilateral. El presidente debe cumplir e incrementar la promesa de los Estados Unidos de capitalizar el Fondo Verde para el Clima. La cartera de iniciativas amigables con el clima del Fondo Verde para el Clima incluye pagos basados ​​en resultados para reducir las emisiones derivadas de la deforestación. Estados Unidos también debe ampliar su asistencia bilateral para ayudar a los socios internacionales a proteger y restaurar los bosques tropicales y promover los paisajes sostenibles.

4. Construir una Alianza entre los Estados Unidos y China para los bosques tropicales. La alianza entre los Estados Unidos y China sobre el cambio climático fue esencial para lograr el Acuerdo Climático de París. Esa alianza se ha visto afectada como consecuencia de la actual guerra comercial y debe ser revitalizada. Una nueva alianza climática entre los Estados Unidos y China debe llevar a acuerdos comerciales para «productos básicos producidos de manera sostenible» con Brasil, Indonesia y otras naciones tropicales como Colombia, Ecuador, Etiopía, Ghana, Guatemala, Honduras, México y Perú, que son proveedores importantes de carne de res, soja, aceite de palma, madera, papel, cacao, café y otros «productos básicos de riesgo forestal», cuya producción podría impulsar la deforestación.

5. Priorizar el suministro de productos básicos de baja deforestación en la política comercial y la adquisición federal de bienes. Los consumidores estadounidenses son el destino de una cantidad significativa de productos básicos de riesgo forestal, cuya producción puede impulsar la deforestación. El gobierno federal se encuentra entre los mayores compradores de productos básicos de riesgo forestal. El presidente debe usar el poder de la política comercial y la adquisición federal de bienes para obtener preferentemente productos básicos de regiones que se han comprometido a reducir la deforestación.

6. Trabajar con el Congreso para poner un precio al carbono forestal. El precio del carbono es la forma más sencilla y eficiente de fomentar las reducciones de emisiones de manera amplia y económica en toda la economía. El presidente debe trabajar con el Congreso para aprobar una legislación climática integral que incluya un precio sobre la contaminación de carbono. Un sistema de precios del carbono debería ayudar a las empresas estadounidenses a alcanzar objetivos estrictos y rápidos de reducción de emisiones, en parte permitiéndoles comprar créditos de países tropicales o estados que reducen las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques. Esto podría tomar la forma de compensaciones en un mercado de carbono o deducciones de un impuesto al carbono.

7. Establecer una sede central de compras agregadas federales para las reducciones de emisiones logradas a nivel internacional, que se incluirán en el compromiso de mitigación de los Estados Unidos. El Acuerdo Climático de París permite la «transferencia internacional de resultados de mitigación» (ITMO, por sus siglas en inglés). El presidente debe dar instrucciones a una agencia federal para que compre créditos internacionales para la reducción de emisiones, incluidos aquellos que no son adecuados para compensaciones en un mercado regulado. De esta manera, Estados Unidos puede utilizar su poder de compra agregado para obtener precios más bajos y lograr sus objetivos climáticos de manera más rápida y sencilla.

8. Asociarse con empresas estadounidenses para sistemas de producción de alimentos globales saludables y bajos en carbono. Cientos de empresas estadounidenses se han comprometido a eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro de materias primas. El presidente debe construir una alianza entre empresas, agencias federales, universidades y organizaciones de la sociedad civil para ayudar a traducir estos compromisos corporativos en sistemas de producción agrícola y forestal vigorosos e inclusivos que protejan y restauren los bosques tropicales. Dicha alianza debería proporcionar incentivos para las compañías que están tomando acciones concretas para ayudar a sus regiones proveedoras a avanzar hacia la sostenibilidad, haciendo que las empresas comprometidas con el abastecimiento sostenible sean más competitivas.

9. Tomar medidas legales contra la tala ilegal y los delitos contra la vida silvestre. La deforestación a menudo viola las convenciones internacionales y las leyes de los países donde se lleva a cabo. Los cárteles criminales no limitan sus actividades a los delitos ambientales; las medias enérgicas de lucha contra la tala ilegal y los delitos contra la vida silvestre se superponen con los esfuerzos para combatir el narcotráfico y el terrorismo. El presidente debe dirigir a las agencias encargadas de hacer cumplir la ley a interrumpir, interceptar y abrir un proceso en contra de los delitos ambientales para disminuir el poder de los cárteles de crimen organizado.

10. Invertir en monitoreo satelital y teledetección. Los satélites estadounidenses son una fuente insustituible de información sobre cómo están cambiando los bosques, los pastizales y las tierras de cultivo de la Tierra. Landsat y otros satélites estadounidenses han sido críticos para impulsar el progreso en el monitoreo y la protección de los bosques tropicales. Pocas otras naciones pueden igualar nuestra infraestructura de teledetección de vanguardia. El presidente debe mantener estas valiosas misiones satelitales en vuelo y mantener a Estados Unidos como líder científico.