2020
Abr

Mujeres agricultoras de Acre inauguran servicio de domicilios por internet en respuesta a los cierres causados por el coronavirus

Cuando Geovana Castelo atendía un taller anual para mujeres agriculturas en el estado brasilero de Acre durante el mes pasado, ella no podía haber predicho que días después el mundo se podría al revés a causa del coronavirus. O que esta incipiente idea de servicios de domicilios por internet se convertiría en un recurso vital para la vida real tanto para ella como para otras asistentes.

Hoy, esta operación, primera de su clase, en el estado está brindando alimento fresco para los residentes de la capital de Acre, Rio Branco, que se encuentran en cuarentena, y se ha convertido en un salvavidas económico para Castelo y otras mujeres productoras.

“En la primera semana, el servició recibió más de 1,000 pedidos”, dijo José Luis Gondim, director de la Compañía de Acre para Desarrollo de Servicios Ambientales (CDSA). La agencia estatal está enfocada en expandir la economía de baja emisión de la región y está jugando un papel central en el despliegue del programa.

Los mercados al aire libre están ubicados en el lugar donde muchos residentes de Rio Branco realizan sus compras, observó Gondim. Luego de que el gobierno estatal anunciara las medidas de distanciamiento social para frenar el esparcimiento del virus, estos mercados fueron cerrados de manera abrupta, limitando el acceso de los residentes a frutas y vegetales frescos, así como otros productos alimenticios.

Estas medidas también cortaron una arteria económica crítica para las mujeres agricultoras como Castelo, quienes dependen de las ventas de los mercados para cubrir necesidades esenciales como el arriendo, alimento y otros gastos. Su cierre las ha amenazado con la ruina financiera.

“Sin los mercados, la producción está perdida, el capital de trabajo está perdido, y en consecuencia, estos agricultores perderán toda su inversión”, explicó Elsa Mendoza, líder del programa estatal de Acre de EIIs y habitante a largo plazo en Rio Branco.

EII ayudó a organizar el taller de marzo 12-13, un evento anual enfocado en expandir las oportunidades económicas para mujeres agricultoras en Brasil y en las vecindades de ¨Perú y Bolivia. EII se está asociando con CDSA; La Secretaría de Estado de Arce para Industria, Ciencia y Tecnología; y la Secretaría de Estado para Desarrollo Urbano y Regional, para que apoyen el lanzamiento de este servicio de domicilios, que también ha recibido apoyo técnico y financiero de la oficina de la Primera Dama de Acre.

“Una idea que debería tener tiempo para madurar se convirtió en una necesidad urgente”, dijo Ana Paula Cameli, esposa del Gobernador de Acre, Gladson Cameli. “Es un placer ayudar a estas mujeres, quienes en su mayor parte son cabezas de hogar en sus familias,” añadió ella, “aún más durante esta pandemia.”.

Las mujeres productoras de zonas rurales de Brasil contribuyen a casi la mitad del ingreso de sus hogares, de acuerdo a datos del gobierno. Ellas también son una parte crítica de los esfuerzos para escalar las estrategias de desarrollo socialmente inclusivas y de bajas emisiones en las regiones de bosques tropicales como Acre, que en recientes años ha sido pionero en métodos  para proteger los bosques en pie mientras hacen crecer su economía.

Brasil ha tenido 5,717 casos confirmados de COVID-19, con 201 muertes a partir de abril 1. El país también ha reportado sobre el primer caso conocido que involucre a un miembro de una de las muchas comunidades indígenas de Brasil.

Las economías a lo largo de Latinoamérica están enfrentando un panorama sombrío mientras luchan con los impactos del virus. Un informe de La Comisión Económica de Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe advierte que después de años de crecimiento anémico y tasas crecientes de desigualdad, los países en toda la región están mal preparados para gestionar los inminentes costos económicos y sociales de la pandemia.

Pese a que aún se encuentra en su infancia, el servicio de domicilios en línea que Castelo y otras mujeres han lanzado ofrece un medio esperanzador de mitigar algunos de estos daños.

A tan solo días de que el gobierno efectuara las medidas de cuarentena en marzo 17, Castelo y un grupo de 10 agricultores familiares – todas mujeres – abordaron a los organizadores del taller para que ayudaran con su situación y para ver si podían brindar asistencia para el lanzamiento del servicio.

Desde entonces. Las ventas de los pedidos en línea le han permitido a Castelo y a otras mujeres asegurar sus ingresos, y con pedidos entrando de forma continua, están ahora considerando contratar nuevos empleados.

Utilizando redes sociales, los residentes en Rio Branco pueden hacer pedidos de frutas y vegetales desde bananos y pepinos a quingombó, sésamo y papaya. Emparedados caseros y dulces como maíz de coco también están presentes en el menú.

“Es simple, el cliente realiza el pedido y nosotros lo entregamos. La única condición es que los pedidos se hagan a más tardar jueves o viernes” para darles a las mujeres suficiente tiempo para prepararse para los domicilios de los fines de semana, dijo Castelo, quien es parte de una asociación de productores orgánicos en la región rural de Bujari, cerca de 25 kilómetros hacia el norte de la capital de Acre, Rio Branco, una ciudad de aproximadamente medio millón de habitantes.

Pero aún con un caudal constante de pedidos, hay retos logísticos significativos. Transportar los productos desde Bujari a Rio Branco es difícil bajo las mejores condiciones con las carreteras rurales de la región en estado des-pavimentado. Las condiciones en invierno se tornan aún peores mientras estas carreteras se convierten en barro bajo las lluvias pesadas. Por ahora, las mujeres dependen en carretillas haladas por caballos para llevar sus productos a las carreteras donde los camiones pueden llevarlas a los clientes de la ciudad.

Gondim dijo que su oficina y otras agencias están trabajando en mejorar la eficiencia general del servicio. Esto incluye adquirir una instalación central para procesamiento de pedidos y domicilios y el lanzamiento de una app en línea.

Pese a los retos, Gondim dijo que estas mujeres han respondido a la pandemia “fundamentalmente a través de cambiar el paradigma” de cómo los productos de baja emisión de Acre se compran y venden. “Han simplificado las relaciones comerciales entre productores rurales y consumidores que están preocupados por la calidad de la comida que ponen en la mesa”.

Este éxito, añadió, ofrece un modelo a otras regiones tropicales buscando una forma de expandir oportunidades para productores en sus sectores de baja emisión. Y para las mujeres de Acre, es probable que dure por mucho tiempo después de que desaparezca la pandemia.

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