2020
Jun

Desde los principios a la Práctica: Implementar un histórico acuerdo para los guardianes de bosques tropicales es ahora más importante de lo que jamás ha sido antes

Por Maria DiGiano, Ph.D., Científica, EII;
Claudia Stickler, Ph.D., Científica, EII;
Olivia David, Asistente de investigación, EII

Mientras el movimiento Black Lives Matter ha ganado impulso en Estados Unidos y ha desencadenado un diálogo global relacionado al racismo sistémico, los líderes climáticos prominentes argumentan que la crisis climática únicamente puede ser confrontada cuando también se confronta la injusticia racial.

Ahora, más que nunca, debemos hacer una asociación entre la acción climática y los derechos humanos para re-imaginar una sociedad global en donde el planeta y todas las personas en él puedan prosperar.

Un histórico acuerdo en el 2018 ha marcado un importante paso hacia la equidad social y el empoderamiento para los grupos marginalizados en las regiones de bosques tropicales.

Llegando a un tope de cuatro años de negociaciones entre organizaciones de Pueblos Indígenas (PI) y Comunidades Locales (CL) i y gobiernos subnacionales de las regiones que albergan un tercio de los bosques tropicales del mundo, los Principios Rectores de Colaboración proporcionan un importante hoja de ruta para reconocer y asegurar tanto los derechos, como la participación significativa en diálogos de políticas, así como en la entrega de beneficios.

Los gobiernos subnacionales han hecho progreso significativo en estos frentes, sin embargo, aún existen brechas. Los derechos de PI y CL han ganado un reconocimiento más pleno, sin embargo, asegurar esos derechos es aún un reto en muchas regiones, mientras que la participación y la repartición de beneficios por los esfuerzos de conservación de bosques es dispareja.

En un nuevo artículo, ofrecemos algunos esclarecimientos acerca de cómo los gobiernos de bosques tropicales pueden acelerar el progreso a través de la implementación de los Principios, y cómo ellos pueden ponerlos en práctica de manera más efectiva.

Por qué la colaboración es ahora más importante que nunca

A lo largo y ancho del mundo, PI y CL[1] protegen al menos 36% de los restantes bosques intactos. Gran parte de esta área se encuentra dentro de los Trópicos, incluyendo la Cuenca Amazónica, donde más de un tercio de la reserva de carbono está almacenada en territorios indígenas.

Cuando se pierden los bosques tropicales, tal como está sucediendo en una tasa creciente, los grupos PI y CL sufren de las consecuencias de ello de manera desproporcionada – a través de la contaminación del agua, disrupciones en los niveles de lluvia, agotamiento de la vida silvestre y amenazas físicas de intrusos en sus territorios. Suma a esto la llegada del Covid 19 (la enfermedad causada por el coronavirus), que ha forzado el aumento del aislamiento, el alza de las amenazas de violencia y ha trastocado los presupuestos que también son utilizados para financiar programas críticos de salud y educación para grupos PI y CL, así como ha cercenado los endebles vínculos a la economía de mercados.

Sin embargo, justo cuando los esfuerzos realizados para mitigar los peores impactos de la pandemia están recayendo en estados y regiones, las estrategias más prometedoras para asegurar los derechos y sustentos de los grupos PI y CL también pueden recaer a nivel subnacional – ésta es la premisa subyacente que exploramos en nuestro artículo publicado en el periódico Frontiers in Forests and Global Change (Fronteras en Bosques y Cambio Global).

Los gobiernos subnacionales son más cercanos a las comunidades a quienes ellos deben involucrar y empoderar para poder gestionar los paisajes forestales de manera sostenible, entre ellas, las más notables son los grupos PI y CL. Estos gobiernos también juegan un papel crítico en complementar e impulsar las políticas a nivel nacional que están apuntadas a mitigar y adaptarse al cambio climático. Poner los Principios en el centro de su agenda climática y sostenible abarcada en su jurisdicción es por lo tanto algo crítico para avanzar en generar mayor equidad social y ambiental y para asegurar que las naciones cumplan sus metas climáticas y de sostenibilidad.

Y no puede haber un momento más crítico que ahora para hacer que esto suceda.

Los Principios Rectores

Endorsados en la Global Climate Action Summit in San Francisco (Cumbre Global Para la Acción Climática de San Francisco) en 2018, estos Principios representan las reglas básicas que deberían estructurar la colaboración entre estos actores interesados, para poder lograr un desarrollo que sea amigable con los bosques.

En nuestro artículo, evaluamos el grado hasta el cual el subconjunto de estados y regiones (denominados alternativamente “jurisdicciones subnacionales” o “jurisdicciones”) se han comprometido a implementar los Principios y cómo las jurisdicciones, en efecto, están poniendo estos principios en práctica o no, y qué sugieren las brechas en su implementación acerca de cómo podemos efectivamente cerrarlas y avanzar.

Hemos dividido los Principios en cuatro temáticas principales que representan las áreas problemáticas para los grupos PI y CL: (1) Reconocimiento de derechos (reconocimiento formal de los derechos de las comunidades PI y CL a la tierra y a los recursos otorgados por los gobiernos nacionales/subnacionales; un estatus de Consentimiento Libre, Previo e Informado (FPIC) en el proceso de consulta dentro de los marcos legales); (2) Seguridad para aquellos derechos (la implementación actual de estos derechos y su seguridad); (3) Participación en los procesos de toma de decisiones (existencia de espacios que faciliten la participación de PI y CL en los diálogos relacionados a la sostenibilidad jurisdiccional; un nivel actual de participación en aquellos espacios); y (4) Repartición de beneficios (el apoyo disponible hacia PI y CL). Hemos evaluado las condiciones existentes de cada una de estas áreas importantes para 11 de 34 de las jurisdicciones que se han comprometido con los Principios.

Mapa de las 11 jurisdicciones subnacionales en el estudio, ubicadas en Brasil, Perú y México. Cada panel representa a uno de cuatro de las principales temáticas abordadas por los Principios. En cada panel, las jurisdicciones se colorean para representar el grado de progreso medido en indicadores, dentro de una temática respectiva, con colores más tenues representando las menos avanzadas, y colores más oscuros correspondiendo a condiciones más avanzadas.

Los aprendizajes clave de este artículo incluyen:

  • Muchas de las jurisdicciones tienen marcos legales puestos en lugar a nivel nacional, y en algunos casos, a nivel subnacional, que reconocen los derechos de PI y CL; sin embargo, aún sigue existiendo una brecha significativa entre el reconocimiento de derechos y la seguridad de estos derechos a lo largo de las jurisdicciones estudiadas, debido a que no hay suficiente claridad sobre los derechos hacia las tierras, la ausencia de registros de tierras, la violencia ejercida en contra de PI y CL y las políticas relacionadas que entran en conflicto.
  • Nuestra investigación sugiere que los gobiernos subnacionales pueden jugar un papel importante en construir puentes para cerrar la brecha entre el reconocimiento y la seguridad de los derechos, a través de avanzar con respecto a la titulación de tierras y el integrar las tierras indígenas y comunitarias a los procesos de planeación de espacios. El gobierno regional de Loreto (PE), el cual ha adquirido responsabilidades para la titulación y registro de tierras siguiendo el decreto que se emitió a nivel nacional en 2006 para devolver aquellas funciones hacia los gobiernos regionales. Esta iniciativa ha producido avances significativos hacia la titulación de tierras nativas en los recientes años. La coordinación mejorada y mayor distribución de las autoridades y recursos para asegurar la implementación de los derechos entre el nivel nacional y subnacional representan rutas potenciales para fortalecer los derechos de PI y CL en el contexto de los enfoques jurisdiccionales hacia la sostenibilidad.
  • Nuevos espacios para la participación PI y CL están emergiendo, pero el grado en que esta participación está moldeando las políticas a nivel subnacional, o transformándose en alianzas efectivas entre los grupos PI y CL con los gobiernos, es algo que no está claro. Las iniciativas recientes para escalar los procesos de consulta de los grupos PI y CL desde las comunidades hacia las geografías relevantes para aquellas políticas en lugares como Mato Grosso, Brasil, son procesos que pueden albergar lecciones importantes en cuanto al papel que juegan los gobiernos subnacionales para amplificar las voces de los grupos PI y LC en el diseño de iniciativas climáticas y de sostenibilidad dentro de sus jurisdicciones.
  • A pesar del reconocimiento de las contribuciones de los grupos PI y CL  hacia la mitigación del cambio climático, hay muy pocos beneficios que están efectivamente llegando a los territorios para apoyar y mejorar las sustentabilidades de los grupos PI y CL. Los programas jurisdiccionales en Brasil, tales como el programa Bolsa Floresta de Amazonas y las iniciativas tempranas de movilización de Alemania denominadas REDD+ en Acre y Mato Grosso, ofrecen una posibilidad de vislumbrar cómo las iniciativas financieras pueden apalancarse a escala subnacional para la mitigación del cambio climático, así como el mejoramiento del bienestar para PI y CL. Estos esfuerzos deben expandirse para que se puedan traducir estos Principios hacia realidades, y así, empoderar a las PI y CL como protagonistas en el diseño de los mecanismos de la repartición de beneficios, de tal modo que se apoyen sus sustentos y su autodeterminación.

¿Cómo puede esta evaluación apoyar los esfuerzos para el desarrollo amigable con los bosques en el futuro?

Los compromisos tales como los Principios permanecerán únicamente como una aspiración si no van acompañados de medios para evaluar y monitorear el progreso. La metodología piloto desarrollada en nuestro reciente artículo ofrece un abordaje sobre cómo lograr esto. En el proceso de hacerlo, ilumina brechas importantes entre el endoso y el cumplimiento actual de los Principios, y qué se puede hacer para cerrar aquellas brechas.

Este momento de conmoción social y política está desnudando las consecuencias del racismo arraigado y los prejuicios estructurales. Las comunidades al margen continúan soportando el peso del impacto, y así como lo ha demostrado la pandemia del Covid 19, nosotros somos únicamente tan fuertes como lo es nuestro eslabón más débil.

La era post Covid seguramente traerá una carga adicional de presión a los gobiernos subnacionales, quienes necesitaran mayor apoyo para poder involucrar efectivamente a sus constituyentes en el moldeamiento de una visión para su futuro en común. Sin embargo, este momento también representa la oportunidad de recalibrar la atención que estos gobiernos y sociedades prestan hacia el aseguramiento y mejoramiento de los derechos y sustentos de los grupos PI y CL.


[1]  ]Las comunidades locales se definen como poblaciones que no se identifican a sí mismas como indígenas, pero que comparten condiciones sociales, culturales y económicas similares que las distinguen de otras poblaciones.

El coordinador de comunicaciones de EII Peter Schurmann contribuyó a esta publicación. 

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