2020
Jul

La gran oportunidad para conservar los bosques tropicales que no ha recibido la suficiente atención

Mientras el mundo se esfuerza por combatir la pandemia del Covid-19 y todas sus consecuencias económicas y sociales, la crisis climática continúa creciendo en su severidad. Los bosques tropicales son potencialmente una parte importante de la solución de cambio climático: estos contribuyen aproximadamente 10% de las emisiones globales, pero sin embargo, podrían proporcionar 20% o más de la reducción en emisiones necesaria para la llegada de 2030 para prevenir un cambio climático catastrófico. Sin embargo, las estrategias globales para conservar los bosques tropicales no están produciendo los resultados necesarios; los años de mayor pérdida de bosques tropicales desde el año 2000 han sido los últimos cuatro años. Los efectos de la pandemia probablemente servirán como combustible para esta perturbadora tendencia mientras más personas acuden a los bosques para agricultura, ganadería, y para extraer recursos de los bosques para poder sobrevivir.

Sin embargo, este momento también presenta una importante oportunidad para ajustar las estrategias de protección de bosques tropicales. En 2014, 13 gobiernos subnacionales firmaron la Declaración Rio Branco (RBD), comprometiéndose a reducir la deforestación dentro de sus respectivas fronteras en un 80% o más para el final de 2020. También señalaron el soporte que estos necesitarían de parte de gobiernos donantes internacionales, inversionistas, actores de la cadena de abastecimiento y otros: (a) una adecuada financiación a largo plazo que esté basada en el desempeño; (b) alianzas con el sector privado y (c) el establecimiento de métricas de desempeño que sean simples y robustas. Para el 2018, RBD había adquirido 38 firmantes, gobiernos subnacionales que se empeñaban en frenar la pérdida y acelerar la recuperación de los bosques en escala. En un nuevo artículo, hemos analizado el progreso de 30 de estos estados y provincias (o jurisdicciones) hacia la meta de la reducción de la deforestación.

Los 30 estados y provincias en nuestro análisis contienen 26% de los bosques tropicales del mundo y 51.8 mil millones de toneladas métricas de carbono de bosque (=190 GtCO2eq). Todos son miembros del Equipo de Trabajo Climático del Gobernador y han firmado la RBD, lo cual los compromete a realizar fuertes reducciones en deforestación.
¿Están los suscritos al RBD a buen camino de lograr su meta?

Nuestro análisis mostró que la mitad de las jurisdicciones (15 estados y provincias) han hecho progreso hacia la meta de reducir la deforestación en un 80%. De estos, más de la mitad están en Brasil y el resto se encuentran en Perú e Indonesia. Estimamos que tres estados brasileros y una provincia de Indonesia aún pueden alcanzar la meta RBD para el final del 2020, asumiendo que las tendencias de deforestación de los años anteriores se mantengan. Sin embargo, Brasil enfrenta una nueva realidad política a la cual se le ha acreditado una contribución con el incremento de la deforestación y la degradación de los bosques, la cual tiene probabilidad de intensificar la temporada de incendios del 2020 relativa a 2019.

El año en el cual cada jurisdicción se proyecta en alcanzar la meta de reducción de deforestación RBD con base a las trayectorias actuales de deforestación.

Hemos encontrado que el progreso hacia la meta RBD no estaba necesariamente atada al hecho de que una jurisdicción haya o no haya establecido un objetivo similar dentro de su propio marco de políticas. Sin embargo, el país en donde se ubica la jurisdicción y la historia de aquel país en establecer objetivos de deforestación, no parece jugar un papel. En específico, las jurisdicciones brasileras tienden a estar más allá en gran parte debido a que RBD en sí, fue modelada en objetivos existentes en Brasil.

Adicionalmente, los niveles de referencia de las jurisdicciones (con los cuales se miden las tasas anuales de deforestación, y las cuales frecuentemente se basan en tasas de deforestación que ocurren dentro un periodo de tiempo en el pasado reciente) influyen en un progreso relativo hacia esta meta. Por ejemplo, Papúa Occidental (Indonesia) y Madre de Dios (Perú) históricamente han tenido tasas de deforestación más bajas, pero ahora están despejando más bosques muy por encima del promedio histórico, y, por ende, ahora están lejos de lograr la meta en el objetivo RBD. En cambio, Mato Grosso y Pará (Brasil) históricamente han deforestado grandes áreas y ahora se encuentran haciendo reducciones muy por debajo del promedio histórico. 

¿Qué apoyo recibieron las jurisdicciones para lograr su compromiso en reducir la deforestación?

A pesar de la clara indicación de los firmantes de RBD en cuanto a los tipos de apoyo que requerirían, la respuesta de la comunidad internacional fue muda. Solo un nuevo compromiso de financiación se prometió como una respuesta directa: La Promesa de Noruega hacia los miembros de la Grupo de Trabajo de los Gobernadores de Clima y Bosques (GCF TF), una colaboración de estados y provincias trabajando para proteger los bosques tropicales. Si bien esta promesa incrementó el número de jurisdicciones recibiendo promesas de financiación (de 9 a 30), la cantidad de dinero en general que llegaba a las jurisdicciones para las acciones de reducción de la deforestación no llegaron como un resultado de RBD. Por ende, aun cuando muchas más jurisdicciones recibieron al menos un pequeño incentivo para reducir la deforestación, todas ellas muy probablemente recibieron mucho menos de lo que era necesario para lograr esta meta. Hemos encontrado que la mayoría de jurisdicciones haciendo progreso hacia el logro de esta meta también recibieron sustancialmente más promesas de financiación antes de que RBD se declarara en comparación a aquellas que hicieron un progreso mínimo o nulo. Una parte muy pequeña de la financiación prometida se encuentra en la forma de financiación basada en el desempeño; solamente dos estados (Acre y Mato Grosso, en Brasil) fueron receptores directos de REDD+ Early Movers funds y no se prometió ninguna otra financiación basada en el desempeño.

El total de financiación prometida a 30 jurisdicciones firmantes de RBD desde 2010 hasta 2019, segmentada por las sumas prometidas en los periodos anteriores y posteriores al anuncio de RBD.

La respuesta del sector privado al llamado para la alianza fue mínima igualmente. Tal como lo hemos descrito en nuestro informe sobre el “Estado de Sostenibilidad Jurisdiccional”, tan solo más de un tercio (11) de las jurisdicciones estudiadas han establecido alianzas “declaradas” en las cuales una empresa se ha unido formalmente a la declaración, coalición o la estructura de gobernanza jurisdiccional, pero lo cual no ha resultado en un uso preferencial, inversión financiera o ayuda técnica en la jurisdicción. De aquellas alianzas declaradas, solamente cinco han realizado un “contrato” con un acuerdo formal que define las responsabilidades y contribuciones de cada parte.

¿Qué significa esto para las metas de cambio climático?

Estimamos que si continúan las trayectorias actuales de deforestación los firmantes de RBD en nuestro estudio podrían contribuir con aproximadamente 3.7% (0.65 mil millones de toneladas métricas del equivalente de dióxido de carbono [GtCO2e]) de las reducciones en gases de efecto invernadero necesarias para mantener el calentamiento global en 1.5°C, en comparación a un potencial de 5.7% (0.98 GtCO2e) si todos ellos lograran la meta RBD.

Porcentaje de meta de reducción de emisiones NDC contribuida por las jurisdicciones estudiadas en cada país, bajo dos escenarios alternativos.: (i) logro total de la meta de reducción de deforestación RBD y (ii) continuación de la trayectoria actual de deforestación.

También estimamos la contribución potencial de 30 firmantes RBD en nuestro estudio logrando las metas de cambio climático de su país bajo el Acuerdo de París. Hemos encontrado que los estados de Brasil podrían haber contribuido con más del 70% de la Contribución Nacionalmente Determinada por Brasil (NDC) (cerca de 863 millones de toneladas de CO2e [MtCO2e] en reducción de emisiones anuales) para el 2030 si los estados cumplieran la meta RBD. Sin embargo, si los niveles actuales de deforestación siguen, estimamos que los estados de Brasil podrían ser responsables de 54% de la meta de reducción de emisiones Brasil en su NDC – cerca del 20% menos en comparación a si cumpliesen completamente la meta RBD. Los oficiales de Perú ofrecen un caso más dramático: si todos los siete firmantes RBD de la Amazonía del Perú fueran a contribuir con la meta RBD, estos contribuirían con casi con tres cuartas partes de la meta NDC de Perú. Sin embargo, desafortunadamente, las tasas de deforestación en la mitad de las jurisdicciones Amazónicas de Perú están elevándose. Colectivamente, ellos están en la trayectoria para incrementar las emisiones causadas por la deforestación, sumando 3.68 MtCO2e anualmente, lo cual requerirá ser compensado por otros sectores para que Perú pueda alcanzar su meta NDC.

¿Qué tipos de apoyo requieren las jurisdicciones subnacionales para reducir el avance de la deforestación?

Dados los impactos severos sociales y económicos de la pandemia Covid-19, los gobiernos subnacionales necesitan más apoyo sustancial para implementar estrategias integrales de desarrollo con bajas emisiones, muchas de las cuales están incorporando conceptos de “recuperación verde”:

  • Un apoyo mayor, sostenido y creativo de parte de la comunidad internacional. Nuestro análisis muestra que hay una fuerte falta de financiamiento internacional, y que las jurisdicciones y países que están haciendo progreso en la deforestación, están logrando esto a pesar de la falta de apoyo. Construir voluntad política y capacidad institucional para reducir las tasas de deforestación requiere un mayor esfuerzo sobre un periodo sostenido del tiempo. Obtener respuestas más rápidas de parte de la comunidad internacional en cuanto a llamados de ayuda de los gobiernos de jurisdicciones de bosques tropicales es algo que potencialmente podría contribuir significativamente a tener un mayor éxito en frenar la deforestación en los próximos años. Sin embargo, esto seguramente requerirá financiamiento y otro tipo de apoyo que puedan brindar donantes bilaterales, multilaterales y otros donantes para poder proporcionar como resultado de sus prioridades y restricciones.
  • Un mayor apoyo financiero y técnico de parte del sector privado. Un número de empresas han hecho compromisos relacionados a una utilización sostenible de los commodities de los bosques, a veces incluyendo compromisos específicos de “cero deforestación”. Sin embargo, muy pocos, han reportado un progreso cuantitativo en dichos compromisos. Una importante pieza del rompecabezas faltante parece ser alianzas efectivas entre el sector privado y las jurisdicciones que están buscando un desarrollo sostenible y equitativo a lo largo de todas las jurisdicciones. Cada parte necesita a la otra para poder cumplir con sus respectivos compromisos. Esta es la meta central de La Iniciativa de Campeones de Bosques Tropicales de EII.
  • Reconocimiento y recompensas. Los gobiernos subnacionales que se comprometen a un desarrollo amigable con los bosques necesitan recibir reconocimiento y recompensas si quieren traducir la aspiración hasta el impacto. Las iniciativas que vinculan las finanzas con resultados verificados que (“pagan por el desempeño”) pueden servir como recompensas por un progreso a lo largo del territorio, y como incentivos para que las jurisdicciones con un mal desempeño quieran mejorar. Ellos (y las empresas que se asocian con ellos) también necesitan publicidad para sus estrategias y programas amigables con los bosques, para atraer inversionistas y compradores para sus productos y para involucrar a donantes internacionales.

El 2020 se ha establecido como un año definitorio para los bosques y el clima. Marca cinco años desde la adopción del Acuerdo de París, en el cual se espera que los países firmantes presenten nuevos o actualizados objetivos NDC para hacer lineamientos hacia sus metas de reducción de emisiones. También marca un año hito para muchas metas de La Declaración de Nueva York sobre los Bosques, y el año objetivo para RBD, así como para varios compromisos del sector privado. A pesar de la emergencia de la pandemia Covid-19 y todo el caos que ha traído, el 2020 también podría marcar un punto de giro para la respuesta global hacia los bosques y el cambio climático si los donantes e inversionistas capitalizan en la oportunidad de apoyar y aliarse con las jurisdicciones de bosques tropicales.

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