Cómo Abordar los Motores Agrícolas de la Deforestación en Colombia

Aumentar la producción terrestre y a la vez reducir la deforestación, degradación forestal, emisión de gases de efecto invernadero y pobreza rural.

Autores

Daniel Nepstad, Tathiana Bezerra, David Tepper, Katharine McCann, Claudia Stickler, David G McGrath, María Ximena Barrera, Sarah Lowery, Eric Armijo, Mary Lou Higgins, Joel Monschke, Roberto Gomez, Susana Velez, Miguel Tejada, Manuel Tejada, Tim Killeen, Karen Schwalbe, Alejandra Ruedas.

Resumen

En un mundo que enfrenta el triple desafío de la escasez de tierras, el cambio climático y la pérdida de los bosques tropicales, existe la necesidad urgente de aumentar la producción agrícola y a la vez reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación de los bosques tropicales. Colombia está bien posicionada para convertirse en un líder mundial en la tarea de enfrentar estos desafíos. Sus sectores de aceite de palma y caña de azúcar han comenzado la transición hacia la sostenibilidad a medida que amplían la producción de biocombustibles y las exportaciones apoyados por acuerdos de libre comercio y programas eficaces de financiación. el sector de la carne y de los productos lácteos, que ocupa la mayor parte de las tierras de Colombia, tiene el objetivo de reducir la superficie de pastizales de 38 a 28 millones de hectáreas para el 2019 a medida que aumenta la producción. Si tiene éxito, esta reducción de pastizales podría abrir tierras para la expansión de los cultivos conservando los bosques a escala nacional. Un acuerdo de paz que se encuentra en proceso de negociación entre las FARC1 y el gobierno nacional pronto podría poner fin al conflicto de medio siglo que ha paralizado gran parte de las zonas rurales y ha fortalecido las economías del tráfico ilícito de drogas en Colombia. Un ambicioso programa de restitución de tierras está empezando a compensar o a reasentar a algunos de los cinco a seis millones de pequeños propietarios y campesinos que se han trasladado a centros urbanos, desplazados de sus tierras por la actividad guerrillera o la usurpación de tierras. Las plantaciones de árboles se están expandiendo en tierras degradadas. Estas tendencias y programas se ven reforzados por el compromiso del gobierno nacional de poner fin a la deforestación para el año 2020 mediante la Ley n. 2 de 1959 que prohíbe la deforestación en la región amazónica y en otras seis regiones forestales principales, la Estrategia Nacional REDD+ y el programa “Corazón de la Amazonia” diseñado para consolidar las áreas protegidas y los territorios indígenas en la región amazónica mientras se detiene la expansión adicional de la frontera hacia la región.